“Y estando El sentado en el monte de los Olivos, se le acercaron los discípulos en privado, diciendo: Dinos, ¿cuándo sucederá esto, y cuál será la señal de tu venida y de la consumación de este siglo?… Si aquellos días no fueron acortados, no se salvó nadie. Sin embargo, por causa de los escogidos.” – Mateo 24:3-22 –
El destino del Mundo
Dios creó nuestra historia y a ÉL nos debemos
viernes, 10 de junio de 2016
SEÑALES DEL FIN DEL TIEMPO
El fin del
mundo tal como lo conocemos o la ruptura de nuestra civilización no se
trata simplemente de un concepto de los más apocalípticos, o incluso por
el conocido grupo llamado Preppers. La Biblia hace mención de ello,
como el diluvio de Noé, cuando sólo ocho almas escaparon de un diluvio
global para volver a crear un mundo con nuevo clima. Jesús habló del fin
del mundo en su “Discurso de los Olivos”:
“Y estando El sentado en el monte de los Olivos, se le acercaron los discípulos en privado, diciendo: Dinos, ¿cuándo sucederá esto, y cuál será la señal de tu venida y de la consumación de este siglo?… Si aquellos días no fueron acortados, no se salvó nadie. Sin embargo, por causa de los escogidos.” – Mateo 24:3-22 –
El libro de Apocalipsis tiene
detalles sobre el fin del mundo, y si bien, algunas personas puedan
considerarlo como una lectura bastante aterradora, es digno de estudio
por parte de los expertos. Los cataclismos globales son muy bien
representados en la Biblia, siendo los principales eventos para el fin
de la vida que conocemos. La Biblia es considerada la pionera en el
negocio de las predicciones del fin del mundo, mucho antes que cualquier
otro profeta.
“Y estando El sentado en el monte de los Olivos, se le acercaron los discípulos en privado, diciendo: Dinos, ¿cuándo sucederá esto, y cuál será la señal de tu venida y de la consumación de este siglo?… Si aquellos días no fueron acortados, no se salvó nadie. Sin embargo, por causa de los escogidos.” – Mateo 24:3-22 –
El MILENIO Y LA RECOMPENSA DE LOS JUSTOS
En el capítulo 20 del Apocalipsis se presenta un periodo de mil años relacionado con el suceso cumbre de la historia, o sea la segunda venida de Cristo. Al comienzo y al final de este período tienen lugar transcendentales acontecimientos. Lo designamos con el nombre de milenio.
LOS JUSTOS RECOMPENSADOS
Después de la resurrección, ¿qué harán los salvos? Apocalipsis 20 : 6
Los salvos reinarán con Jesús mil años.
¿Qué relación de tiempo hay entre la venida de Cristo y la resurrección de los justos?
1ª de Tesalonicenses 4 : 16 y 17
La resurrección de los justos y la venida de Cristo ocurrirán a un mismo tiempo y marcarán el principio del milenio.
¿Qué ocurrirá con los justos vivos? 1ª de Corintios 15 : 51 al 54
Serán transformados y trasladados al cielo.
LA SUERTE DE LOS INJUSTOS
¿Qué sucederá con los impíos en ocasión de la segunda venida de Jesús?
2ª de Tesalonicenses 1 : 7 al 10
Serán destruidos por el resplandor de la venida de Jesús.
¿Cuándo resucitarán? Apocalipsis 20 : 5
Resucitarán recién al terminar el milenio.
LA TIERRA DURANTE EL MILENIO
¿Qué sucederá con la tierra durante el milenio? Jeremías 4 : 23 al 27
Toda la tierra quedará asolada,
Y Satanás, ¿ qué suerte correrá? Apocalipsis 20 : 1 al 3
Quedará “atado” sobre la tierra durante mil años. Es evidente que esta cadena con la que se ata a Satanás no es literal (real). Es una cadena de circunstancias. La tierra está vacía y no tiene a quien tentar. No puede salir de ella para ir a tentar a otros seres de otros mundos. Está confinado aquí y “encadenado.”
¿Qué harán los justos durante el milenio? Apocalipsis 20 : 4 y 1ª de Corintios 6 : 2 y 3
Juzgaran a los incredulos.
¿Qué sucederá con los malos al finalizar el milenio? Apocalipsis 20 : 5 y 9
Resucitarán los malvados para condenación eterna.
¿Qué pasará con la Santa Ciudad, la Nueva Jerusalén, la Sión Celestial? Apocalipsis 21 : 2
Descenderá a la tierra
¿Qué hará Satanás? Apocalípsis 20 : 7 y 8
Satanás será suelto. Al resucitar los impíos, volverá a su tarea de engañarlos.
¿Cuál será el fin de los impíos? Malaquías 4 : 1 y 3
El mal y los impíos serán destruidos para siempre.
EL PREMIO DE LOS JUSTOS
¿Qué acontecerá con la tierra? 2ª de Pedro 3 : 10 al 13
El fuego que destruye a los impíos purifica la tierra volviéndola a su primer estado edénico.
¿Para quiénes será purificada? Mateo 5 : 5
Para los justos que habitarán en ella.
¿Qué no habrá en la tierra nueva? Apocalipsis 21 : 3 al 5
No habrá mas llanto, ni dolor, ni muerte. Se acabará el sufrimiento.
CONCLUSIÓN
En ocasión de la segunda venida de Jesús y comienzo del milenio, la humanidad quedará comprendida en cuatro grupos : 1/- los injustos muertos, 2/- los injustos vivos, 3/- los justos muertos, 4/- los justos vivos. Los justos resucitados, juntamente con los vivos trasformados, gozarán del inefable bien de estar en la presencia de Dios y disfrutar por toda la eternidad de la dicha sobre la tierra purificada y creada de nuevo.
jueves, 9 de junio de 2016
ANTES DEL COMIENZO
Millones de mujeres, todos los días, se someten a los más diversos
tratamientos para quedar embarazadas y esto no es noticia nueva.
La Biblia presenta algunos casos semejantes.
Sara, al enterarse de la promesa de que su esposo sería padre de una gran
nación, y ya siendo anciana, contrató un “vientre de alquiler”, o sea, dio a luz
un hijo, a través de la esclava Agar, lo que era común en aquel tiempo.
Muchas mujeres con problemas para quedar embarazadas recurren a
tratamientos y, con exceso de hormonas, terminan fertilizando a más de un
óvulo, dando a luz a gemelos.
Fue lo que le sucedió a Rebeca, quien también tenía problemas para que
-
dar embarazada y, como no existían ginecólogos, su esposo recurrió al Es
-
pecialista. Él oró por su esposa y ella dio a luz a los mellizos Jacob y Esaú.
Muchas mujeres desean tanto tener un hijo que se someten a algunos
tratamientos que comprometen su salud. Eso fue lo que le sucedió a Raquel.
En su desesperación, ella le dijo a su esposo Jacob: “Dame hijos, o si no,
me muero”. Tuvo a su primer hijo, José, y murió al dar a luz al segundo,
Benjamín.
¿Puede imaginar la alegría de una señora rica estéril cuando el profeta
Eliseo, a manera de gratitud por la hospitalidad, le prometió un hijo? ¿Y su
decepción cuando el niño sufrió una insolación y murió? Sin embargo, la
historia tuvo un final feliz con la resurrección del niño, gracias al profeta.
Zacarías, el esposo que dudó de la promesa del Ángel del Señor, se quedó
mudo hasta que el bebé nació, para alegría de la anciana Isabel, prima de
mudo hasta que el bebé nació, para alegría de la anciana Isabel, prima de
María, la madre de Jesús.
Historias como estas, muestran cuán importante es ser madre para una
mujer.
Hasta hoy, incluso si el embarazo ocurre fuera de la planificación de la
pareja, el bebé siempre es amado y muy esperado.
Hay un pensamiento que dice que cada vez que nace un bebé, podemos
creer que Dios aún no desistió de la raza humana. Aunque eso no sea verdad,
podemos ver en ese milagro de vida y de perpetuidad de la especie, el amor
de Dios por nosotros.
Agradezca hoy por ser un milagro de Dios
Si usted es madre, agradezca por el privilegio de colaborar con Dios para
dar origen a una nueva vida. Si usted es hijo, sepa que es muy importante
para su madre.
Versículo bíblico:
“Dame hijos, o si no, me muero” (Génesis 30:1)
.
lunes, 6 de junio de 2016
SOMOS HIJOS DE DIOS CREADOS A SU IMAGEN
- “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.” (Gn 1:26).
Algunas personas piensan que el ser hecho a la imagen de Dios tiene que ver con la semejanza física, como si Dios tuviera un cuerpo de carne y sangre. Este no es el caso. Jesús, con referencia al Padre, nos dice que es Espíritu: “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.” (Jn 4:24). El espíritu humano o Espíritu divino, no tiene carne y huesos: “Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.” (Lc 24:39). Por lo tanto, no puede ser verdad que somos hechos a la imagen de Dios el Padre en el sentido de que Dios el Padre tiene un cuerpo de carne y huesos.
Entonces, ¿qué significa ser hecho a imagen de Dios? Significa que somos hechos en Su semejanza, que tenemos algunos de los mismos atributos que Dios tiene. Por ejemplo, Dios es racional: “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.” (Is 1:18). Dios puede amar (Jn 3:16). Dios puede odiar: “Los insensatos no estarán delante de tus ojos; Aborreces a todos los que hacen iniquidad.” (Sal 5:5). “Jehová prueba al justo; Pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece.” (Sal 11:5). Debido a que estamos hechos a imagen de Dios, somos capaces de tener compasión, misericordia, gracia, comunión, amistad, etc. Sin embargo, nosotros no conocemos todas las cosas. Dios es eterno, nosotros no.
Por lo tanto, la imagen de Dios en nosotros significa que somos como Él en algunos de Sus atributos.
domingo, 5 de junio de 2016
El don de profecía según la Biblia
Una persona que tiene el don de profecía y es usada por el Espíritu Santo es alguien que tiene una palabra que decir a uno o más creyentes respecto al modo en que están viviendo para edificarlos, exhortarlos o consolarlos. Un profeta entonces es alguien que puede hablarte una palabra que Dios a través de su Espíritu Santo le ha mostrado con el fin de establecer fundamentos en ti (edificar), hacerte razonar para que hagas o dejes de hacer algo (exhortar) o para aliviar una pena o aflicción en ti (consolar). La gran mayoría asociamos la profecía con alguien que predice el futuro o alguien que siempre está regañando con firmeza a otros, sin embargo esto no es lo que enseña la Biblia. Un profeta está dentro de la iglesia para diagnosticar lo que sucede en nuestra vida o iglesia y hacernos entender las consecuencias que vendrán a nosotros si hacemos o dejamos de hacer aquello que nos está señalando. Dios usa a estas personas para traer orden, enseñanza y sanidad al corazón y espíritu de los creyentes. De ahí que Pablo dijera que el que profetiza, edifica…
sábado, 4 de junio de 2016
DIOS DA FUNDAMENTO A SU IGLESIA
El sacrificio de Cristo en favor del hombre fue pleno y completo. La condición de la
expiación se había cumplido. La obra para la cual él había venido a este mundo se
había efectuado. El había ganado el reino. Se lo había arrebatado a Satanás, y
había llegado a ser heredero de todas las cosas. Estaba en camino al trono de
Dios, para ser honrado por la hueste celestial. Revestido de autoridad ilimitada, dio
a sus discípulos su comisión: "Por tanto, id, y doctrinad a todos los Gentiles,
bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo:
enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí yo
estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo." (Mat. 28: 19, 20.)
Precisamente antes de dejar a sus discípulos, Cristo explicó claramente una vez
más la naturaleza de su reino. Les recordó las cosas que les había dicho
anteriormente respecto a ese reino. Declaró que no era su propósito establecer
en este mundo un reino temporal. No estaba destinado a reinar como monarca
terrenal en el trono de David. Cuando los discípulos le preguntaron: "Señor,
¿restituirás el reino a Israel en este tiempo?" él respondió: "No toca a vosotros
saber los tiempos o las sazones que el Padre puso en su sola potestad." (Hech. 1:
6,7.) No era necesario para ellos penetrar más en el futuro de lo que las
revelaciones que él había hecho los capacitaban para hacerlo. Su trabajo era
proclamar el mensaje evangélico.
La presencia visible de Cristo estaba por serles quitada a los discípulos, pero iban
a recibir una nueva dotación de poder. Iba a serles dado el Espíritu Santo en su
plenitud, el cual los sellaría para su obra. "He aquí dijo el Salvador, yo enviaré la
promesa de mi Padre sobre vosotros: mas vosotros asentad en la ciudad de
Jerusalén, hasta que seáis investidos de potencia de lo alto." (Luc. 24: 49.)
"Porque Juan a la verdad bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el
Espíritu Santo no muchos días después de éstos." "Mas recibiréis la virtud del
Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalén, y en
toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra." (Hech. 1: 5, 8.)
El Salvador sabía que ningún argumento, por lógico que fuera, podría ablandar los
duros corazones, o traspasar la costra de la mundanalidad y el egoísmo. Sabía
que los discípulos habrían de recibir la dotación celestial; que el Evangelio sería
eficaz sólo en la medida en que fuera proclamado por corazones encendidos y
labios hechos elocuentes por el conocimiento vivo de Aquel que es el camino, la
verdad y la vida. La obra encomendada a los discípulos requeriría gran eficiencia;
porque la corriente del mal que fluía contra ellos era profunda y fuerte. Estaba al
frente de las fuerzas de las tinieblas un caudillo vigilante y resuelto, y los
seguidores de Cristo podrían batallar por el bien sólo mediante la ayuda que Dios,
por su Espíritu, les diera.
Cristo dijo a sus discípulos que ellos debían comenzar su . trabajo en Jerusalén.
Esa ciudad había sido el escenario de su asombroso sacrificio por la raza humana.
Allí, cubierto con el vestido de la humanidad, había caminado y hablado con los
hombres, y pocos habían discernido cuánto se había acercado el cielo a la tierra.
Allí había sido condenado y crucificado. En Jerusalén había muchos que creían
secretamente que Jesús de Nazaret era el Mesías, y muchos que habían sido
engañados por los sacerdotes y gobernantes. El Evangelio debía ser proclamado
a éstos. Debían ser llamados al arrepentimiento. Debía aclararse la maravillosa
verdad de que sólo mediante Cristo puede obtenerse la remisión de los pecados.
Y mientras Jerusalén estaba agitada por los conmovedores sucesos de pocas
semanas atrás, era cuando la predicación de los discípulos haría la más profunda
impresión.
Durante su ministerio, Jesús había mantenido constantemente ante los discípulos
el hecho de que ellos habrían de ser uno con él en su obra de rescatar al mundo
de la esclavitud del pecado. Cuando envió a los doce y más tarde a los setenta, a
proclamar el reino de Dios, les estaba enseñando su deber de impartir a otros lo
que él les había hecho conocer. En toda su obra, los estaba preparando para una
labor individual, que se extendería a medida que el número de ellos creciese, y
finalmente alcanzaría a las más apartadas regiones de la tierra. La última lección
que dio a sus seguidores era que se les habían encomendado para el mundo las
alegres nuevas de la salvación.
Cuando llegó el momento en que debía ascender a su Padre, Cristo condujo a los
discípulos hasta Betania. Allí se detuvo, y ellos se reunieron en derredor de él.
Con las manos extendidas en ademán de bendecir, como asegurándoles su
cuidado protector, ascendió lentamente de entre ellos. "Y aconteció que
bendiciéndolos, se fue de ellos; y era llevado arriba al cielo."(Luc. 24: 51.)
Mientras los discípulos estaban mirando arriba para recibir la última vislumbre de
su Señor que ascendía, él fue recibido en las gozosas filas de los ángeles
celestiales. Mientras estos . ángeles lo escoltaban a los atrios de arriba,
cantaban triunfalmente: "Reinos de la tierra, cantad a Dios, cantad al Señor; al que
cabalga sobre los cielos de los cielos.... Atribuid fortaleza a Dios: sobre Israel es
su magnificencia, y su poder está en los cielos." (Sal. 68: 32 - 34.)
Los discípulos estaban todavía mirando fervientemente hacia el cielo cuando "he
aquí, dos varones se pusieron junto a ellos en vestidos blancos; los cuales
también les dijeron: Varones Galileos, ¿qué estáis mirando al cielo? este mismo
Jesús que ha sido tomado desde vosotros arriba en el cielo, así vendrá como le
habéis visto ir al cielo." (Hech. 1: 10, 11.)
La promesa de la segunda venida de Cristo habría de mantenerse siempre fresca
en las mentes de sus discípulos. El mismo Jesús a quien ellos habían visto
ascender al cielo, vendría otra vez, para llevar consigo a aquellos que aquí
estuvieran entregados a su servicio. La misma voz que les había dicho: "He aquí,
yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo,' les daría la
bienvenida a su presencia en el reino celestial.
Así como en el servicio típico el sumo sacerdote ponía a un lado sus ropas
pontificias, y oficiaba con el blanco vestido de lino del sacerdote común, así Cristo
puso a un lado sus ropas reales, fue vestido de humanidad, ofreció sacrificio,
siendo él mismo el sacerdote y la víctima. Como el sumo sacerdote, después de
realizar su servicio en el lugar santísimo, salía vestido con sus ropas pontificias, a
la congregación que esperaba, así Cristo vendrá la segunda vez, cubierto de
vestidos tan blancos "que ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos."
(Mar. 9: 3.) El vendrá en su propia gloria, y en la gloria de su Padre, y toda la
hueste angélica lo escoltará en su venida.
Así se cumplirá la promesa de Cristo a sus discípulos: "Vendré otra vez, y os
tomaré a mí mismo." (Juan 14:3.) A aquellos que le hayan amado y esperado, los
coronará con gloria, honor e inmortalidad. Los justos muertos se levantarán de sus
tumbas, y los que estén vivos serán arrebatados con ellos . al encuentro del
Señor en el aire. Oirán la voz de Jesús, más dulce que ninguna música que hayan
sentido alguna vez los oídos mortales, diciéndoles: Vuestra guerra ha terminado.
"Venid, benditos de mi padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la
fundación del mundo." (Mat. 25: 34.)
Bien podían los discípulos regocijarse en la esperanza del regreso de su Señor.......
jueves, 2 de junio de 2016
El Propósito de Dios para su Iglesia
La iglesia es el medio señalado por Dios para la salvación de los hombres. Fue
organizada para servir, y su misión es la de anunciar el Evangelio al mundo.
Desde el principio fue, el plan de Dios que su iglesia reflejase al mundo su plenitud
y suficiencia. Los miembros de la iglesia, los que han sido llamados de las tinieblas
a su luz admirable, han de revelar su gloria. La iglesia es la depositaria de las
riquezas de la gracia de Cristo; y mediante la iglesia se manifestará con el tiempo,
aún a "los principados y potestades en los cielos"(Efe. 3: 10), el despliegue final y
pleno del amor de Dios.
Muchas y maravillosas son las promesas registradas en las Escrituras en cuanto a
la iglesia. "Mi casa, casa de oración será llamada de todos los pueblos."(Isa. 56:
7.) "Y daré a ellas, y a los alrededores de mi collado, bendición; y haré descender
la lluvia en su tiempo, lluvias de bendición serán. . . . Y despertaréles una planta
por nombre, y no más serán consumidos de hambre en la tierra, ni serán más
avergonzados de las gentes. Y sabrán que yo su Dios Jehová soy con ellos, y
ellos son mi pueblo, la casa de Israel, dice el Señor Jehová."(Eze. 34: 26,29 - 31.)
"Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí; para que me
conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado
Dios, ni lo será después de mí. Yo, yo Jehová; y fuera de mí no hay quien salve.
Yo anuncié, y salvé, e hice oír, y no hubo entre vosotros extraño. Vosotros pues
sois mis testigos, dice Jehová, que yo soy Dios." "Yo Jehová te he llamado en
justicia, y te tendré por la mano; te guardaré y te pondré por alianza del pueblo,
por luz de las gentes; para que abras ojos de ciegos, para que saques 10 de la
cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que están de asiento en tinieblas."
(Isa. 43: 10-12; 42: 6, 7.)
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